Si, he estado muy calladito y ajeno a esto de los blogs, pero de repente he sentido el impulso ciudadano de compartir mis reflexiones y ... ¡eahh!

Sí, Rajoy me empieza a convencer porque empiezo a verle como a él mismo. Por fin ha dejado de ser la boina que Aznar dejó tirada en el asiento de la presidencia del PP. Me empieza a convencer porque ha dejado de ser el "zombie", el muerto viviente prisionero de una situación que no le gustaba, viviendo en un cuerpo prestado, con una guardia pretoriana puesta por el César que descaradamente se paseaba por el mundo, especialmente por Estados Unidos, vestido de paisano, sin la toga pero con la corona del laurel cesarina ceñida en la frente, pontificando en inglés de primaria a los pasmados gringos. Rajoy me empieza a convencer porque ha empezado a respirar con aire propio, porque ya no necesita la diálisis permanente de una sangre ajena, prestada, que lleva en sus hematíes cargas genéticas dictatoriales y autoritarias.

Me tranquiliza ver como la crisis del PP va defenestrando a los "impresentables", a los chulos, a los prepotentes, a los mentirosos, a toda esa pléyade de políticos para los que la democracia es un mal necesario. Me encanta ver en los telediarios las fotos de los que van cayendo, porque eso va a limpiar al PP de la "peña ultrasur"; una transición necesaria que debería haber hecho AP (Alianza Popular) antes de incrustarse en un partido de corte democristiano y centrista.

Rajoy me empieza a convencer porque lo veo más europeo, más conciliador, más colaborador, más demócrata y más peleón que nunca. También peleará con el partido gubernamental, también, pero con otro talante, con otros argumentos; no "por joder" como ha venido haciendo hasta ahora el PP con la ayuda de EL MUNDO y la COPE.

Rajoy, por este camino que ha emprendido, puede recuperar a un partido en beneficio de todos, aunque esto al PSOE no le interesa, obviamente. Sólo hay que ver la reacción de Pepe Blanco (resulta graciosa la lectura interesada de la crisis que nos brinda) y de Zapatero (también es graciosa su alusión al jeroglífico), palabras que sólo esconden temor. Saben que por este camino, que con este cambio, los 10 millones de votantes del PP se convierten en 12 en un santiamén. Pero eso es un regocijo para un ciudadano cuya única opción política es elegir entre unos u otros.

En fin, veamos regocijados en que paran estos envites de la derechona airada. Pero si la democracia realmente está instalada en el PP, Aznar y sus secuaces se van a hacer un traje verde para vestir su envidia.